Lejos del bullicio de la playa, el interior de Vélez-Málaga despliega un rosario de pueblos blancos. He aquí cinco joyas por descubrir, a menos de una hora de la costa.
Lejos del bullicio de la playa, el interior de Vélez-Málaga despliega un rosario de pueblos blancos colgados de la montaña. Casas encaladas, callejones floridos de buganvillas, terrazas suspendidas sobre el valle: la Axarquía es el secreto mejor guardado de la Costa del Sol oriental. He aquí cinco joyas por descubrir, todas a menos de una hora de la costa.
Frigiliana, la fachada más bella de Andalucía
Premiada con frecuencia entre los pueblos más bonitos de España, Frigiliana enamora con su laberinto morisco de callejuelas empedradas, sus puertas turquesa y sus macetas de geranios. Piérdase por el Barribarto, el antiguo barrio morisco, y siéntese después a tomar una copa de vino dulce frente al Mediterráneo.
Cómpeta, el balcón de los viñedos
A más de 600 metros de altitud, Cómpeta vela por los viñedos de moscatel que dan fama a la comarca. Se viene por la luz, por el silencio y por el vino moscatel que aún se cata en las casas. La fiesta del vino, a mediados de agosto, hace correr la primera cosecha por la fuente del pueblo.
El triángulo mudéjar: Sayalonga, Árchez y Salares
Estas tres aldeas discretas conservan elegantes alminares mudéjares, vestigios de un pasado andalusí. El cementerio redondo de Sayalonga, único en España, y los senderos que enlazan los pueblos entre olivos y almendros harán las delicias de las amantes del paseo y de la autenticidad.
Canillas de Aceituno, a los pies de La Maroma
Recostado contra la cumbre más alta de la provincia, este pueblo es el punto de partida ideal para caminar o para probar el chivo al ajillo, especialidad local. Aquí el tiempo parece detenerse.
Cada uno de estos pueblos merece que uno se demore: un café en la terraza, una charla con un artesano, una siesta a la sombra de una higuera. Ese es el espíritu que nos gusta dar vida — tomarse el tiempo de conocer la Andalucía verdadera. Cuéntenos sus deseos y dibujaremos el itinerario.
Mylène & Jennifer




